Tenedor

tenedor 31Parece un peine de sirena, una peineta sin mantilla, o el tridente de un Neptuno niño, pero es menos amable. Sus dientes afilados pinchan igual que un hermano en las comidas familiares. Pincha pero no corta: ni una discusión, ni siquiera una partida de naipes.

No nos hacía ninguna falta siendo pobres y bárbaros pero lo adoptamos cuando empezamos a copiar los falsos escrúpulos de los poderosos. Es el instrumento que se interpone entre nosotros y la carne, como el sexto mandamiento. El que permite no mancharnos las manos de grasa y sangre, como un mercenario en las guerras inconfesables, o un sicario en nómina de la mafia.

Comenzó como un pincho de oro en las comilonas de la nobleza y ha acabado siendo con el resto de cubiertos, un regalo de bodas, comuniones e incluso de bautizos. Unido por lo tanto, a los distintos sacramentos con que la iglesia marca nuestra vida. ¿Por qué demonios se llamarán cubiertos?

P@

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