MONTE GURUGÚ

Se durmió soñando que él también podía volar por encima de las cuchillas que les separan de la esperanza. Allí, en el monte Gurugú habían diseñado entre todos, urgidos ya por el frío del invierno, la estrategia a seguir el día siguiente. Y esa madrugada, cuando su cuerpo lacerado servía de apoyo a los pies de sus compañeros, soñó que alcanzaba el paraíso, ese del que se dice, posee árboles de frutas dulcísimas y fuentes de las que manan leche y miel.

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